La crucifixión no
estableció la Expiación; fue la resurrección la
que lo hizo.
Son muchos los cristianos sinceros que no han entendido
esto correctamente. Nadie que esté libre de la creencia en la
escasez podría cometer tal equivocación. Si se examina
la crucifixión desde un punto de vista invertido, parece como
si Dios hubiese permitido, e incluso fomentado, el que uno de Sus
Hijos sufriese por ser bueno. Esta desafortunada interpretación,
que surgió como resultado de la proyección, ha llevado
a muchas personas a vivir sumamente atemorizadas de Dios. Tales
conceptos anti-religiosos se infiltran en muchas religiones.
El
auténtico cristiano, sin embargo, debería hacer una
pausa y preguntarse: "¿Cómo iba a ser posible
esto? ¿Cómo iba a ser posible que Dios Mismo fuese
capaz de albergar el tipo de pensamiento que Sus Propias palabras han
señalado claramente que es indigno de Su Hijo?"
La mejor defensa, como de costumbre, consiste en no
atacar la posición de otro, sino más bien en proteger
la verdad. No es muestra de gran sensatez aceptar un concepto si para
justificarlo tienes que invertir todo un marco de referencia. Este
procedimiento es doloroso en sus aplicaciones menores, y
verdaderamente trágico en una escala mayor.
Con frecuencia la
persecución termina siendo un intento de "justificar"
la terrible y errónea percepción de que Dios Mismo
persiguió a Su Propio Hijo en nombre de la salvación.
Ni siquiera las mismas palabras tienen sentido. Superar esto ha sido
sumamente difícil, pues si bien este error no es más
difícil de corregir que cualquier otro, son muchos los que no
han estado dispuestos a abandonarlo en vista de su eminente valor
como defensa. Un ejemplo menos dramático es el del padre que
dice: "Esto me duele a mí más que a ti" y se
siente exonerado al darle una paliza a su hijo. ¿Crees que
nuestro Padre piensa realmente así? Es tan esencial eliminar
cualquier pensamiento de este tipo que debemos asegurarnos de que
nada semejante permanezca en tu mente. Yo no fui "castigado"
porque
tú fueses malo. La lección completamente benévola que la
Expiación enseña se echa a perder si se mancilla con
cualquiera de las formas en que esta clase de distorsión se
manifiesta.
La afirmación: "Mía es la venganza,
dice el Señor" es una percepción falsa mediante la
cual uno le atribuye a Dios su propio pasado "malvado". Ese
pasado "malvado" no tiene nada que ver con Dios. Él
no lo creó, ni tampoco lo sustenta. Dios no cree en el
castigo. Su Mente no crea de esa manera. Dios no tiene nada contra ti
por razón de tus "malas" acciones. ¿
Cómo
sería posible entonces que me hubiese acusado a mí por
ellas? Asegúrate de que reconoces cuán absolutamente
imposible es esta suposición, y también de que procede
enteramente de la proyección. Este tipo de error es
responsable de una multitud de errores similares, incluyendo la
creencia de que Dios rechazó a Adán y lo expulsó
del Jardín del Edén. Quizá por eso piensas a
veces que no te estoy guiando bien. He tomado las máximas
precauciones para usar palabras que sean casi imposible de
distorsionar, pero siempre es posible tergiversar los símbolos
si así se desea.
El sacrificio es una noción que Dios desconoce
por completo. Procede únicamente del miedo, y los que tienen
miedo pueden ser crueles. Cualquier forma de sacrificio es una
violación de mi exhortación de que debes ser
misericordioso al igual como nuestro Padre en el Cielo lo es.
A
muchos cristianos les ha resultado difícil darse cuenta de que
esto les atañe a ellos.
Los buenos maestros nunca aterrorizan
a sus estudiantes. Aterrorizar es atacar, y como resultado de ello se
produce un rechazo de lo que el maestro ofrece, malográndose
así el aprendizaje.
Se me ha llamado correctamente "el cordero de Dios
que quita los pecados del mundo" mas quienes representan al
cordero manchado de sangre no entienden el significado del símbolo.
Si se entiende correctamente, es un símbolo muy simple que
habla de mi inocencia. El león y el cordero tendidos el uno
junto al otro simbolizan que la fuerza y la inocencia no están
en conflicto, sino que viven naturalmente en paz. “
Bienaventurados
los puros de corazón porque ellos verán a Dios”
es otra forma de decir lo mismo. Una mente pura conoce la verdad y en
eso radica su fuerza. No confunde la destrucción con la
inocencia porque asocia la inocencia con la fuerza y no con la
debilidad.
La inocencia es incapaz de sacrificar nada porque la
mente inocente dispone de todo y sólo se esfuerza por proteger
su plenitud. No puede proyectar. Tan sólo puede honrar a otras
mentes porque honrar a otros es el saludo natural de los
verdaderamente amados hacia los que son como ellos. El cordero "quita
los pecados del mundo" en el sentido de que el estado de
inocencia, o gracia, es uno en que el significado de la Expiación
es perfectamente obvio. La Expiación carece por completo de
ambigüedad. Es perfectamente inequívoca porque existe en
la luz. Únicamente los intentos de ocultarla en las tinieblas
han hecho que sea inaccesible para aquellos que eligen no ver.
La Expiación de por sí sólo irradia
verdad. Es, por lo tanto, el epítome de la mansedumbre y
derrama únicamente bendiciones. No podría hacer eso si
procediese de cualquier otra fuente que no fuese la perfecta
inocencia. La inocencia es sabiduría porque no tiene
conciencia del mal; y el mal no existe. No obstante, es perfectamente
consciente de todo lo que es verdad. La resurrección demostró
que nada puede destruir a la verdad. El bien puede resistir cualquier
clase de mal, al igual que la luz disipa cualquier clase de
obscuridad. La Expiación es, por lo tanto, la lección
perfecta. Es la demostración concluyente de que todas las
demás lecciones que enseñé son ciertas. Si
puedes aceptar esta generalización ahora, no tendrás
necesidad de aprender muchas otras lecciones de menor importancia.
Basta con que creas esto para que te liberes de todos tus errores.
La inocencia de Dios es el verdadero estado mental de Su
Hijo. En ese estado tu mente conoce a Dios, pues Dios no es algo
simbólico;
Dios es un Hecho.
Cuando conoces a Su Hijo tal como
es, te das cuenta de que la Expiación, y no el sacrificio, es
la única ofrenda apropiada para el altar de Dios, en el que
sólo la perfección tiene cabida. El entendimiento de
los inocentes es la verdad. Por eso es por lo que sus altares son
verdaderamente radiantes.
Mensaje de Jesús en UCDM T-3.I.1-8)
RAMÓN JOSÉ COLLANTE DE LAS SALAS
Coach Holistico